domingo, 15 de noviembre de 2009

Madame Verdurin y el ¡HOLA!

"Madame Verdurin, lamentándose por sus jaquecas de no tener cruasanes que mojar en su café con leche, acabó por conseguir una receta para que se los hicieran en cierto restaurante... Sin dejar de mojar el cruasán en el café con leche y de dar capirotazos a su periódico para que se mantuviera abierto sin que ella tuviera necesidad de sujetarlo con la mano de mojar el cruasán, decía: ¡Que horror! Esto es más horrible que la más horrible de las tragedias... Mientras, con la boca llena, hacía estas desoladas reflexiones, el aire que sobrenadaba en su cara, traído a ella probablemente por el sabor del cruasán, tan eficaz contra la jaqueca, era más bien un aire de plácida satisfacción."


Amparados en los privilegios de su posición social los Verdurin, personajes emblemáticos de La Recherche de Marcel Proust, consiguen instrumentalizar al servicio de sus vacuas y frívolas existencias tanto las catástrofes contadas por los periódicos como una guerra que transcurría a escasos kilómetros de sus domicilios y que conmocionaba a europa...

El Narrador de La Recherche califica a Las cenas mundanas a las que es invitado como "festín de bárbaros" en el que proliferan las más estériles "conversaciones humanitarias, patrióticas, humanísticas y metafísicas".

En muchos lugares de La Recherche, Marcel Proust parece obsesionado en denunciar la falacia, lo puramente aparente de aquellos que "interrumpen su trabajo a fin de recibir a un amigo que sufre, aceptar una función pública o escribir artículos propagandísticos"

Aún más fácil es suponer qué clase de rentabilidad psicológica cabe extraer de conflictos en los que las víctimas son exclusivamente exóticas y ocasión idónea para que almas bienpensantes (a veces cómplices del sistema político y social que hace inevitable ese tipo de conflictos) nos extasíen con discursos relativos a la unidad moral de los humanos, la solidaridad internacional, el triunfo del derecho y hasta el espíritu de sacrificio.