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miércoles, 1 de julio de 2009

Paréntesis clarificador de la crisis

Hace poco tuve una inspiración y comprendí el modo imposible en que se sustentaba la economía española.

Archivo:Kolkhoznitsa.jpgObrero y koljosiana. Vera Mujina .


Como sabemos, quizás un tercio de la población trabajaba en el ámbito de la construcción y sus muchos oficios derivados, desde la carpintería metálica a las mil instalaciones, calefacción, ascensores, etc, etc.

Comprendí que el sistema era el siguiente: el trabajador empieza a currar en una constructora y como gana un dinerito decide comprarse un piso, el banco le da un crédito, y con una parte de ese crédito, que va de golpe al constructor, éste le paga la nómina. El resto lo usa el empresario para gastos diversos y beneficios.

Es decir, el sueldo era autofinanciado, se lo pagaba uno mismo.

Es como si uno no trabaja, pide un crédito a muy largo plazo y ese crédito le sirve por una parte para vivir el día a día y por otra para pagar las mensualidades al banco. Y no hace falta currar. Pues algo similar era el absurdo de estos años.

martes, 26 de mayo de 2009

Los abuelos de Galerías Preciados

Los Grandes Almacenes de esta época siguen exactamente igual que cuando se inauguraron en 1852, fecha de apertura de Au Bon Marché, el primero en su género. Creado por Aristide Boucicaut, la historia de Au Bon Marché viene descrita detalladamente en una novela de Emile Zola, Au Bonheur des Dames- El paraíso de las Damas - (1883), lo que refleja el protagonismo económico extraordinario que adquirió esa cadena comercial en el Segundo Imperio.




La novela sigue siendo la mejor introducción a las prácticas mercantiles de los Grandes Almacenes. Porque no han cambiado nada. Ya mostraban en los bajos del escaparate unas chucherías que llamaran la atención de los niños, para que, al detenerse, las señoras repararan en las lujosas mercancías situadas en altura. Ya diseñaban el recorrido interno del almacén de manera que el curioso hubiera de pasar delante de una buena selección de productos tentadores antes de llegar al que estaba buscando.

Ya entonces vendían a precio ruinoso alguna mercancía muy buscada (la seda, en aquel tiempo), de manera que atrajera público. Sabían que el cliente compraría otras cosas cuyo precio inflado compensaría las pérdidas. Ya era su mayor enemigo el pequeño comerciante, cuya respuesta se traducía en posiciones políticas ultraconservadoras, explotadas por los políticos populistas.

Ya el mayor gasto proporcional del almacén era la publicidad, con la que procuraba presentarse como el colmo de la vanguardia, de la sofisticación, de la elegancia, del deseo, de estar a la última, de la modernidad. Ya cumplían los principios básicos de todo Gran Almacén: marcar precio fijo en todos los objetos, permitir la anulación de la venta devolviendo el dinero, y que el pago de los empleados, casi en totalidad, fuese por una comisión sobre las ventas.

Zola señalaba que Boucicaut tuvo el genio comercial de saberse ganar a las madres por medio de los niños, para ello a partir de 1867 realizó la entrega de la “imagen de la semana” unos cromos de excelente litografía con un reverso reflejando la imagen del edificio principal de la cadena, con las que se configuraban diferentes colecciones, con lo que se lograba así la fidelización de la clientela. Se desarrollaron un buen número de colecciones en los cuales las acciones eran realizadas por niños, una práctica nuevamente que demuestra el claro sentido mercantilista del personaje.

lunes, 4 de mayo de 2009

Tercera receta para salir de la crisis


Salvador Dalí, metamorfosis de Don Qujiote


El coche que figura a nombre de la sociedad o de la actividad a cuyo nombre cargan también la gasolina, las reparaciones, el móvil, los viajes, y, como reconocen asesores e inspectores de Hacienda, hasta el servicio doméstico y el colegio privado de los niños. Es una parte de lo que muchos profesionales y empresarios que viven de la empresa o de la actividad y que a la hora de declarar sus ingresos reales se sienten pobres aunque su ritmo de vida sea muy distinto.

Son los que pueden declarar lo que quieren con unas normas tributarias y actuaciones administrativas bastante laxas y que sólo intentan controlar a las únicas rentas que sostienen al Estado: las rentas de trabajo.

De cada 100 euros que se declaran, 83 corresponden a las nóminas, mientras que sólo 9 euros corresponden a las rentas que declaran por actividad económica los profesionales, empresarios y autónomos. El resto, se lo reparten los rendimientos declarados por todos del capital mobiliario e inmobiliario y por otras rentas imputadas, como las de segundas viviendas.

Los de la nómina son los únicos declarantes que pagan por sus ingresos reales. Declaran de media un 125% más que los empresarios y profesionales. Algo increíble.

Todo esto produce un efecto muy dañino desde el punto de vista social, porque hay muchas personas que pueden presentar una declaración de la renta con menos ingresos de los que realmente obtienen y así pueden optar preferentemente a becas para sus hijos, a plazas escolares y a guarderías, o tener más fácil acceso a una vivienda oficial.

Según un estudio reciente del colectivo de Técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda (Gestha), la economía sumergida en España se sitúa en el 23% del PIB, lo que supone que más de 240.000 millones de euros escapan del pago de impuestos, dejando de ingresar casi 90.000 millones por año. Distintos estudios de organismos como el Instituto de Estudios Fiscales (IEF), el Banco de España, el Consejo Económico y Social (CES), el Banco Mundial y la propia Unión Europea sitúan el fraude fiscal y la economía sumergida española en una horquilla comprendida entre el 20% y el 25% del Producto Interior Bruto (PIB) frente a una media en los países europeos diez puntos por debajo, en los más desarrollados, 15 puntos por debajo. Con la crisis, las cifras se incrementan.

Uno de cada cuatro euros es negro. Así de claro.

jueves, 30 de abril de 2009

Para salir del foso

La base de la crisis económica se debe al comportamiento de carácter especulativo del capital financiero (la banca y las cajas) y cuyo síntoma visible es la falta de crédito, sin el cual la economía no funciona. Y esta falta de crédito se debe a la escasez de dinero. Paradójicamente, los bancos y las cajas no tienen dinero. Resulta que en la época expansiva (y especulativa) de la economía dieron prestado tanto dinero que ahora tienen dificultades en recuperarlo. También tienen problemas en conseguirlo de otros bancos. De ahí que estén ahora pidiendo dinero del estado para que puedan prestarlo. Es lo que llaman “problemas de liquidez”, es decir, que necesitan más dinero para que puedan entonces prestarlo y así abrir el grifo del crédito. Y están recibiendo millones y millones de euros y de dólares.

En un programa radiofónico reciente en EE.UU. hubo el siguiente intercambio de opiniones. En la misma linea escuché a Pablo Motos en El hormiguero. Únicamente los niños y los humoristas se coscan de algo. Veamos: Un chico de 14 años le hizo la siguiente pregunta al asesor económico de la oficina del Presidente de EE.UU., el Sr. Lawrence Summers, “¿por qué el Estado no le presta dinero directamente a la gente y a las empresas en lugar de hacerlo a través de los bancos?”. El Sr. Summers le respondió que el sector privado es más eficiente que el publico, a lo cual el chico, muy avispado él, le preguntó de nuevo “Pero si son tan eficientes, ¿por qué han creado el problema que han creado, y por qué el estado ahora tiene que salvarlos?”. El Sr. Summers, no pudo contestarle.

La escasez de crédito provoca un descenso de la actividad económica, Pero esta ralentización económica en realidad es anterior a la crisis financiera. La mayoría de personas consiguen el dinero para poder comprar lo que necesitan a través del salario. En los últimos treinta años el salario hora de los trabajadores ha ido descendiendo en la mayoría de los países ricos. No se ha notado en principio en las familias porque el número de miembros que trabaja en las familias ha aumentado (la entrada masiva de la mujer en el mercado de trabajo es el fenómeno social más importante de este periodo). Así y todo llegó un momento que ni con esas podían las familias mantener su calidad de vida. Para mantenerlo, debieron endeudarse.

Y los que se beneficiaron de este endeudamiento eran principalmente los bancos y las cajas. Ahora bien, incluso así, llegó un momento en que ya no pudieron endeudarse más, en parte porque la oferta de crédito disminuyó (por las causas citadas anteriormente) y, más importante, porque no podían pagar las deudas. La mayoría tenía dificultades para llegar a fin de mes. Esta es la causa del problema que se llama falta de demanda. La gente no compra porque no tiene dinero. Y la economía se para.

Las posibles soluciones

Las soluciones son varias y se repiten cada vez que la economía entra en recesión. En EE.UU., el primero en desarrollar medidas de estímulo de la economía fue el Presidente Roosevelt. El Estado es el primer responsable de estimular la economía para que ésta crezca y cree empleo. Ahora bien, esto puede hacerse de dos maneras. Una, preferida por economistas conservadores y liberales, es bajando los impuestos y dando dinero directamente a la gente. (Los 400 dólares y euros que Bush y Zapatero dieron a la ciudadanía). Ahora bien, tales medidas de estímulo tienen un impacto estimulante muy reducido, pues la mayoría de la población, que está enormemente endeudada, suele utilizar este dinero más para pagar sus deudas que para consumir e incrementar la demanda. Dos terceras partes de la población estadounidense utilizó el dinero obtenido en las transferencias de 400 dólares del gobierno Bush para pagar sus deudas.

El otro problema de estas transferencias es que el incremento de la demanda puede estimular la economía del país productor de productos consumidos que puede no ser el que recibe las transferencias. Durante la Gran Depresión, el 92% del consumo estimulado por las transferencias públicas al ciudadano estadounidense se hizo en productos fabricados en EE.UU. Hoy tal porcentaje es sólo del 52%.

La otra medida para estimular la economía a fin de que se cree empleo es que el Estado desarrolle políticas públicas para crear empleo directamente, a través del desarrollo de obras públicas o expansión de los servicios públicos. El Presidente Roosevelt expandió enormemente el gasto público y gran parte de esta expansión fue para desarrollar la infraestructura física, humana y social del país que todavía existe en EE.UU. y que se conoce como el New Deal.

¿Qué quiere decir estimular la economía?La Organización Internacional del Trabajo acaba de publicar un informe que como siempre ha pasado desapercibido en la mayoría de medios, que estudia los distintos elementos del gasto público destinado por los gobiernos a estimular la economía, analizando su impacto . China es el país que está invirtiendo más en estimular su economía (13,5% del PIB); en EE.UU. es un 5,5% y en España un 0,8% del PIB, uno de los más bajos de la UE (¡y la derecha lo quiere bajar todavía más!), e Italia es incluso más bajo (0,3%). Este tipo de gasto (que el informe define como estímulo fiscal) es distinto al gasto que los gobiernos hacen en ayuda a la banca. Y aquí vemos que España, que es uno de los países que gasta menos en estímulo fiscal es de los que se gasta más en ayuda a la banca y cajas (14% del PIB). En realidad, España se gasta en términos porcentuales en ayuda a la banca más que EE.UU. (5,1% del PIB). Alemania, Francia y Gran Bretaña se gastan más que España: el 19,8%, 19% y 28,6% respectivamente. Ello corresponde al enorme poder que el capital financiero tiene en estos países. La Administración Obama se gasta más en estímulo fiscal (5,8% del PIB) que en ayuda a los bancos (5,1%).

Igualmente interesante es ver como los países se gastan su estímulo fiscal. Las cuatro categorías mayores son en 1.infraestructuras físicas o sociales. China, EE.UU., Japón y Portugal son los países que han incrementado más el gasto en tales infraestructuras. No así en España, que ha dedicado más a la categoría de 2.Transferencias a los consumidores a través de la reducción de impuestos y transferencias a grupos vulnerables. La otra categoría es 3.ayudas fiscales a las empresas como por ejemplo ayudas a la industria. Una última categoría es 4.ayuda a los municipios con el objetivo explícito de crear empleo. Aquí España, junto con EE.UU. y Francia, aparecen a la cabeza de la lista aún cuando las cantidades en España son menores. Sería de desear que España invirtiera mucho más de lo que hace en estas y otras estructuras, incluyendo en las áreas sociales que son en España muy deficitarias. España continúa hoy siendo el país con un gasto público social por habitante más bajo de la UE-15. No ha habido conciencia en el equipo económico del gobierno socialista de que el estado del bienestar es una inversión de gran rentabilidad y estímulo económico.

La economía es un arte


sábado, 25 de abril de 2009

Despenalizar la producción, el tráfico de drogas y su consumo

Ángeles Santos Torroella. Un mundo.

Siempre se han consumido drogas y siempre seguirán consumiéndose e inventándose o reinventándose. Está también eso en la naturaleza humana. En Amsterdam tras varias décadas de antiprohibicionismo, han caído en picado el consumo de drogas duras y blandas, la incidencia de las enfermedades —sida, hepatitis, sobredosis, adulteración y demás— con ellas relacionadas y, por supuesto, los índices de criminalidad.

Decía Mark Twain que el error de Dios fue el de prohibir a Eva la manzana; si le hubiera prohibido la serpiente, se habría comido ésta. Así es la naturaleza humana.

Comprar drogas es hoy tan sencillo, en cualquier país del mundo, como comprar la prensa en el quiosco de la esquina. Normalicen los políticos en sus políticas lo que es normal en la calle. ¡Pésima ley, decía el emperador Adriano, la que muchos, a menudo, infringen!.

Se objeta que la legalización causaría muchas víctimas. Pero es una idea que proviene de ver la droga con la imagen de hoy: es decir, una droga contaminada, y siniestra. Quien hoy se inyecta heroína se está inyectando realmente como mucho un 10% de heroína; el resto es a saber qué. Durante la ley seca en Estados Unidos, hubo unos 50.000 casos de ceguera y parálisis causados porque al presunto alcohol clandestino se le mezclaban otros productos nocivos; todos sabemos, en cambio, que un rioja no mata. Ni Freud ni William Borroughs se han destruido con la droga, porque han cuidado de que fuese droga pura.

Y es una manera de salir de la crisis. No es broma. 750.000 millones de euros es la cantidad que el erario del planeta recaudaría si sus responsables legalizaran las drogas y se reservaran durante un lustro el monopolio de las mismas.

El narcotráfico es la séptima potencia económica del mundo. Dispone de ejércitos propios, su sistema de distribución y venta es tan eficaz como el de la cocacola y trae en jaque a países como México, Colombia y los Estados Unidos. Los taliban viven del opio y sus derivados. Obama se dispone a enviar tropas a la frontera mejicana para poner coto a la ley de la jungla impuesta allí, a tiro sucio, por los señores de la droga. La guerra contra ese gobierno en la sombra ha generado millones de muertes. La Comisión Europea publicó hace unas semanas su informe oficial sobre la evolución del mercado de los estupefacientes en los últimos diez años. Las cifras que manejo proceden de ese informe, pero parece que se quedan cortas. Hay quien eleva su facturación a 700.000 millones de dólares al año. Multiplicando esa cantidad por cinco ysumando el coste de la guerra contra el narcotráfico y de las medidas sanitarias (sida, adulteraciones, sobredosis) y policiales generadas por la prohibición se ve el coste actual. El 75% de los delitos que actualmente se cometen en España guarda relación directa o indirecta con el mercado de la droga. Casi la mitad de las personas nacidas en los países ricos -no digamos en los otros- ha probado el cannabis por lo menos una vez en la vida. Sobrarían montañas de dinero para atender a otros problemas y, de paso, respetaríamos el libre albedrío.

Parece un auténtico sin sentido que mientras que la droga que crea más adicción (La Nicotina) es una droga legal, otras puedan ser ilegales con los costes económicos y sociales que comporta la lucha contra su tráfico.

A día de hoy lo que tenemos claro es que la guerra a las drogas ha tenido poco éxito reduciendo la oferta y el precio de las drogas - en Europa ha aumentado el consumo de coca mientras se ha reducido el precio - y encima tiene importante costes directos (recursos destinados a la persecución) y sociales (marginalidad, drogas adulteradas y un largo etc..) y no aporta ningún recurso económico a los Estados.

Gary S. Becker, profesor de la Universidad de Chicago, con otros colaboradores ha publicado un estudio sobre la teoría económica de la ilegalización de las drogas, allí estudia si desde una perspectiva económica conviene mantener las drogas ilegales o por el contrario seria conveniente legalizarlas.

Becker señala que los gobiernos pueden imponer dos tipos de “tasas o impuestos” sobre las mercancías en general. La primera, y la clásica es imponer una tasa que incremente “artificialmente el precio de un bien”, esto sucede por ejemplo desde la gasolina, hasta con el tabaco. El segundo tipo de tasa, cuyas implicaciones están mucho menos estudiadas, es simplemente prohibir el bien y perseguir a las personas que producen, venden y compran este bien.

El efecto que tienen estos dos tipos de tasas al final es el mismo, el de incrementar artificialmente el precio del producto, en este caso las drogas. En el primer caso de forma directa y limpia vía un impuesto y el segundo indirectamente, reduciendo la oferta al disminuir la disponibilidad de drogas para los clientes y recortar la producción (interceptar cargamentos, fumigar cultivos).

Escoger una o otra vía tiene costes claros. Mientras que legalizar una droga e imponer una tasa elevada, supondría simplemente una fuente de ingresos para el Estado, la lucha contra el tráfico de drogas genera unos enormes costes materiales, a parte de que cómo todos sabemos comporta altos grados de violencia y delincuencia y economía sumergida.

El autor, sin preocuparse del libre albedrío y otras consideraciones, simplemente estudia con qué política se reduciría el consumo.

¿Despenalizar las drogas con una tasa a precio elevado reduciría o aumentaría aún más el consumo de drogas que la actual política de lucha contra el narcotráfico? Para ello se debe estudiar si la demanda de drogas es una demanda elástica al precio o es totalmente inelástica

Si la demanda de drogas es elástica, la gente consumiría más a medida que sean más baratas, y entonces la opción de imponer una tasa impositiva y legalizarlas sería la adecuada. Si en cambio la demanda es totalmente inelástica, (da igual cual sea el precio de la droga que la gente consumirá la misma cantidad) queda claro que la única vía válida para evitar el consumo es reducir la producción y aplicar políticas de lucha contra el tráfico de drogas, sin embargo en este escenario, cada vez que se endurezca más la persecución legal, los narcos obtendrán mayores beneficios, ya que si la demanda es inelástica tiene la capacidad de aumentar el precio de las drogas al nivel que quieran, pudiendo repercutir al consumidor el incremento de costes unitario que supone una mayor presión policial.

Obivamente, si la demanda es elástica también se puede indicar que en el caso de legalizar las drogas y poner una alta tasa impositiva, hará que aparezcan contrabandistas que ofrezcan el producto en el mercado negro a un menor precio. En este escenario la clave estaría en encontrar un punto de equilibrio entre la tasa impositiva impuesta y la persecución legal de los contrabandistas para incrementar así los costes de producción y distribución de estos últimos haciendo que esta actividad no fuese atractiva.

Igualmente el estudio tiene otro aspecto interesante, llega a la conclusión que la lucha contra las drogas encarece más el coste de estas para las rentas altas (coste de acceso a las drogas, coste de oportunidad en caso de ser castigados) que para las rentas pobres y por lo tanto está táctica iría dirigida a proteger del consumo de drogas más a las rentas altas que a las rentas pobres. Es decir no sería una política precisamente equitativa o social.

Según la revista “In Health”, preguntaron a expertos para realizar un ranking de drogas en función de su capacidad de adicción. Se utilizaron dos factores para medir esto:

-Lo fácil que uno se vuelve adicto.
-Lo difícil que es dejarla.

Un marcador de 100 representa un gran potencial de adicción, 1 poco potencial. Como cada individuo reacciona de diferente forma según su psicología, fisiología y presiones sociales, este ranking solo muestra el potencial de adicción

  1. Nicotina (tabaco)
  2. Cristal de meta-anfetamina (fumado)
  3. Crack
  4. Cristal de meta-anfetamina (inyectado)
  5. Valium (Diazepam)
  6. Quaalude (Methaqualone)
  7. Seconal (Secrobarbital)
  8. Alcohol
  9. Heroina
  10. Crank (Anfetamina horal)
  11. Cocaína
  12. Cafeína
  13. PCP (Phencyclidine)
  14. Marihuana
  15. Extasis
  16. Ongos mágicos (Psilocybine)
  17. LSD
  18. Mescalina

Muy arriba en esta lista, las drogas más comunes y legalizadas: tabaco, alcohol y cafeína.