lunes, 2 de junio de 2008

Virtudes del tabaco

Fumando espero

Allan M. Brandt en su ensayo El siglo del cigarrillo narra la historia de cómo los dóciles fumadores fueron seducidos mediante perversas campañas publicitarias.

Fumar cigarrillos no era un hábito masivo a comienzos del siglo XX; fue la primera guerra mundial lo que disparó su consumo al asociar el cigarrillo con la figura romántica del soldado hundido en su trinchera, mirando las estrellas con un pitillo entre los dedos.

A la masculinidad, que duraría hasta los vaqueros de Marlboro, se unió muy pronto la sexualidad. Durante la posguerra, Hollywood asoció tercamente el contacto sexual con cigarrillos cuyo humo sellaba el coito.

En 1953 aparecieron los primeros datos científicos sobre el cáncer de pulmón entre fumadores. Las compañías contratacaron con estudios escritos por prestigiosos mercenarios. En 1962 el informe del comité dirigido por Luther Ferry dio pruebas inequívocas, no solo de la relación del tabaco con el cáncer, sino de los millones de víctimas que ya había causado. Comenzaron entonces las batallas legales en las que la industria se impuso comprando médicos, abogados, jueces y congresistas. En 1988 fue un estudio gubernamental el que demostró la relación del cigarrillo con millones de muertes y el uso consciente de adictivos para enganchar al cliente por parte de las tabaqueras.

La batalla continúa, pero el público culto de los países ricos ya no se lleva a engaño y las ventas han caído. En consecuencia, las tabaqueras disparan ahora su publicidad hacia los países del tercer mundo.

Ahora bien, es como ese ejemplo de Savater al inicio de sus clases de ética en la Universidad. Una joven sale de casa de un amigo que se niega a acompañarla por desidia hasta la parada del autobús, es de noche, ella debe cruzar un descampado al que el Ayuntamiento no ha puesto iluminación, Un ladrón la asesina para robarla. ¿De quién es la culpa, del amigo gandul, del Ayuntamiento y su dejación de funciones... ? No, del ladrón, sin duda.

Nosotros somos los que elegimos en último caso.


viernes, 30 de mayo de 2008

La tolerancia

El mismísimo Don Quijote
Decía la catedrática de ética Victoria Camps que la virtud cívica por excelencia es la tolerancia, no por ejemplo, la justicia, verbigracia, el régimen de Cuba estará basado en justicia redistributiva, pero cívicamente genera una dictadura.

Yo no lo veo tan claro. Mientras el otro no te haga daño a tí o a terceros, bien. Ni con actitudes ni con opiniones. Callostro en el siglo XVIII, en un salón lleno de gente, le dijo a su criado, señalando una imagen de Cristo crucificado: "Recuerdas cuando vimos morir a éste". El criado, ante la burla, no respetó o toleró la pregunta, sino le respondió: " Recuerde usted que sólo llevo 550 años a su servicio". Ante la pregunta que me agrede, no soy tolerante.

El Quijote, en El Retablo de Maese Pedro, ve que lo que representan con marionetas no tiene sentido, está fuera de toda lógica y - de manera exagerada, claro - con la espada destruye toda la tramoya y figuras, indignado. Si ves que atacan no puedes quedarte de brazos cruzados..

Lo apuntaba Fernando Savater, las opiniones no son respetables, todo lo contrario, son rebatibles si es menester, en muchos casos. Las que son respetables son las personas.


sábado, 24 de mayo de 2008

¿Pablo Picasso nació muerto?


Picasso nació muerto, o eso creyeron —escribe Arianna Stassinopoulos Huffington en su libro Picasso, creador y destructor : "El niño que había dado a luz doña María Picasso de Ruiz, a las once y cuarto de la noche del 25 de octubre de 1881, no respiraba ni se movía. Tras inútiles esfuerzos para revivirlo, la comadrona abandonó el cuerpo inanimado sobre una mesa y dedicó su atención a la madre. El marido de doña María, don José Ruiz, y los familiares que se habían congregado para ser testigos del nacimiento, lo dieron por muerto; pero no así don Salvador, el hermano más joven de don José y médico de gran habilidad y prestigio. Inclinándose sobre el niño, le sopló en la nariz humo del puro que estaba fumando, y allí donde la comadrona había fallado, el humo del tabaco tuvo éxito e hizo reaccionar al bebé. Así, el primer hijo varón de la familia Ruiz, al que le pondrían el nombre de Pablo, inició su vida con una mueca y un grito de furia".

sábado, 17 de mayo de 2008

Sarkozy

Yasmina al fondo, y Sarkozy

En el libro de Yasmina Reza, 'El alba la tarde o la noche' que sigue toda la campaña presidencial de NicolásSarkozy (que con pasmosa facilidad se deshizo de sus rivales directos e indirectos), llama la atención su estrategia dirigida a vencer el equívoco de las palabras, a demostrar valentía y fe en sus propuestas, a no esconder nada, a mostrar todo lo que hay, a deshacer los recelos:

'Asumir riesgos es la manera de ganar. Creo que jugamos al todo o nada. Esta estrategia es la única que nos permite ganar, pero voy a deciros que es la única que permite estar contento.'

Cuando en los años 80s el partido socialista de España ganaba las elecciones una y otra vez, a pesar de riesgos altos, como el referéndum sobre la OTAN, y le preguntaron a Alfonso Guerra el porqué de los éxitos, respondió

'Ganamos porque nos situamos siempre al borde del abismo'.

Y al final Sarkozy , ante lo nuevo:

'Ganar es gustar, mi oficio ( el del político) es decidir. Y estaba inquieto sobre mi capacidad para gustar'.


viernes, 9 de mayo de 2008

LOS PURITANOS


Para empezar a hablar de valores morales provechosamente con alguien, hay que compartir con él al menos este planteamiento básico: Lo contrario de la actitud moral no es ser pecador, sino ser puritano .

Una de las mejores definiciones de puritano la dio Paul Watzlawick (psicoanalista de la escuela de Palo Alto) .”Puritano es el que te deja hacer cualquier cosa con tal de que no te guste” . En cuanto el puritano se entera de que para ser decente hay que disfrutar con la vida, opta por el vicio mal llevado.

Hay que insistir en la complicidad insoslayable ente virtud y goce. Y más hoy, cuando la palabra hedonismo ( origen más noble que mortificación o sacrificio) pasa por sinónimo de insolidaridad o rapiña.

El hedonista no tiene porqué predicar el placer, pues lo considera el auténtico objetivo de todos los humanos, lo admitan ellos explícitamente o no; de lo que trata vivir es de ilustrar y desculpabilizar el placer como tal, pero también de establecer criterios de preferencia entre los placeres.

martes, 6 de mayo de 2008

Tabaco




Antón Chéjov, por Osip Braz, 1898






Antón Chejov escribió un monólogo conmovedor y también despiadado cuyo título es Sobre el daño que hace el tabaco.

En esa pieza breve, Chejov presenta a un conferenciante desastrado que inicia ante el público una charla sobre los perjuicios que provoca fumar; pero su homilía deriva pronto en una confesión lamentable de marido maltratado y burócrata mediocre...

A fin de cuentas, resulta que el daño causado por el tabaco es insignificante al lado del gran mal que constituyen la rutina del desamor y el achatamiento de una vida sin ideales.

jueves, 1 de mayo de 2008

LOS CELOS, LA ADMIRACIÓN y POCHOLO

Pocholo en Ibiza, 2006, foto real


Decía Pocholo Martínez Bordiu en Tómbola que " una relación va bien mientras te hace crecer" .

En efecto, si te sientes más seguro, más atractivo, con más fuerza para afrontar retos o dificultades y más alegre, va estupendamente. Si, al contrario, te costriñe, te oprime, te da inseguridad, falta de confianza en ti mismo, te apetecen hacer menos cosas, ya sea juntos o por separado, no realizas determinadas actuaciones por miedo, entonces va mal, rematadamente mal.

La felicidad es ancha, expansiva, mientras que la tristeza es estrecha. La alegría anima a mantener la acción, la tristeza al retiro.

Aquí entran en acción los celos. “Nunca los celos, a lo que imagino“, escribe Cervantes en La Gitanilla, de las Novelas Ejemplares, “dejan el entendimiento libre para que pueda juzgar las cosas como ellas son: siempre miran los celosos con antojos de allende, que hacen las cosas pequeñas grandes, los enanos gigantes y las sospechas verdades.“

Hay en los celos un complejo entramado de sentimientos: la desconfianza hacia la persona querida, el malestar provocado por el supuesto éxito del rival, el temor de perder o tener que compartir una posesión.

Los celos no nos cuentan una historia de amor, sino de posesión e inseguridad. Para el psiquiatra Carlos Castilla del Pino - en su libro Celos, locura, muerte - todo celoso es inseguro en uno o varios parámetros de su identidad. Esta inseguridad es resultado de una imagen depreciada de sí mismo; inseguridad respecto de la posibilidad del logro del objeto eróticamente deseado y, si ha sido éste el caso, de la posibilidad de retenerlo.

A la inversa, yo subrayo la importancia de lo que llamo la admiración moral en la pareja. La admiración moral en una relación es el sentimiento de alegría que brota a la vista de alguna excelencia moral del otro y suscita en el que contempla el deseo de emularla. Un mal entendido igualitarismo está a punto de convertirnos en mediocres. Frases como «Nadie es más que nadie», «Todos somos iguales», «Yo no tengo por qué admirar a nadie», son muestra de bajeza y triunfo de la mezquindad. ¡Qué difícil nos resulta aplaudir! El cinismo, la desconfianza, la sospecha, tienen un prestigio que no merecen. Necesitamos reconocer la distinción, la bondad, el talento y la grandeza moral.

No todo vale lo mismo. No todos nos comportamos igual. Creerlo supone un daño. Los malos modos, los malos sentimientos, los malos proyectos, envilecen la convivencia. De ahí la necesidad de recuperar la admiración por la bondad. Hay que alejarse de la zafiedad porque produce adicción.

Encontrar a una persona que encarne algunos de esos valores nos da fuerza y si está a tu lado, el ejemplo de excelencia es un acicate que también nos hace crecer.

Al contrario del concepto de la moral que sigue a Kant, la admiración nos enfrenta con la posibilidad de superarnos. Nos vemos libres y capaz de ser mejores. Si se pierde de vista esa admiración, la persona queda reducida a mirase el ombligo. En este sentido, el carácter ejemplificador del buen comportamiento (la virtud moral) sirve de acicate para, por la emulación, superarse a uno mismo y acercarse a la excelencia.